
Ya han pasado días desde mi última carrera del año, el Ironman World Championship de Hawaii.
Ha sido tiempo de relax disfrutando de días de playa y ocio en Hawaii, viaje de vuelta a mi Bilbao, situarme, reunirme con mis amigos, familia, alguna que otra entrevista...Pero sin haber tenido tiempo de sentarme y reflexionar sobre estos últimos meses y mi camino a Kona...
Para mí la clave sin duda, ha sido el no poder hacer una buena base en invierno; mis problemas personales, mi estado anímico, las enfermedades más frecuentes que ningún año, compromisos sociales, intentar recuperar mi pie del todo no me permitió centrarme plenamente en los entrenos y eso a la larga lo he pagado.
Creo tener trabajo suficiente en el cuerpo, y sacando mi genio y, creo, mi saber competir, en mis primeras pruebas de distancia corta o media, pude dar el tipo y ganar el Duatlón de Gernika o el I Bilbao Triathlon... Pero cuando llegó la hora de la verdad, simplemente el acabar un Ironman se convirtió en un infierno, una verdadera tortura.
Cierto es que antes de Austria, de nuevo una bronquitis y una infección me tuvo diez días con antibióticos, por ello quizás esas sensaciones tan extrañas a las que no encontraba explicación, que me llevaron a la retirada y a acabar en el hospital. En esas condiciones y sin recuperarme, de nuevo otro Ironman, esta vez el de Frankfurt. Acabé de malas maneras y tocaba preparar Hawaii. Todo un reto para mí y mi entrenador Ciro.
Había que entrenar muy duro otra vez, pero como decía, sin esa base del invierno. Tenía suficiente capacidad aeróbica y muscular, pero mis tendones se resentían y mi pie más. Pero había que aguantar, y para ello decidí cuidarme y descansar como nunca: fisio todos los dias, masaje, osteopata, trabajo de fortalecimiento en el gym, para lo cual fue clave la ayuda de Yolanda Reyes (antigua atleta profesional), que me cuidó a la perfección, así como todo el equipo del Gimnasio Up Bilbao... dormir mucho, y nada de paseos, quedar con amigos, familia... Esto ha sido lo más duro, pero aunque suene increíble, no me daba el día! De esta forma se me pasan las semanas volando, en parte deseando haber tenido algo más de tiempo para prepararme mejor, y por otro lado deseando estar ya en Hawaii. Y llego allí, me relajo, y paso una semana de lo más tranquila.
Me sorprende lo poco nerviosa que estoy el día anterior, lo bien que duermo la noche de la carrera, lo relajada que voy a boxes y preparo todo y caliento...y así las 6.20 a.m, solo diez minutos para el pistoletazo de salida. Este año por fin creo hacer una buena salida y coger buenos pies. Desde el principio tengo muy buenas sensaciones, de ir a buen ritmo, por ello me sorprenden los 58 minutos tardados, parecido a otros años. (más tarde cuando miro las clasificaciones compruebo que en general se ha nadado dos o tres minutos peor que el año anterior).
Así comienzo la bici, también con buenas sensaciones desde el principio, llegando a pasar hasta el séptimo puesto y peleando durante un buen rato con Mirinda Carfrae. Pero al pasar del km 140 noto que levanto el pie, algunas de las competidoras a las que había pasado, son ahora ellas las que me adelantan. Pero no por ello me acelero. No sé, tal vez por la falta de competición o más entrenos largos de bici que me dieran confianza, me hacen dudar en dar un puntito más y tener algo de miedo a agotar mis reservas...
De esta forma, comienzo la carrera a pie décima. Aquí las primeras sensaciones no son tan buenas, pero poco a poco cojo un buen ritmo. Me coloco en novena posición y parece que por delante van justas y hay posibilidades de adelantar puestos. Pero de nuevo ese miedo a forzar y no acabar, me hace ser precavida y el no tenerlas a la vista, me desanima, pero hay que seguir.
Por primera vez en Hawaii no tengo problemas de diarreas; tal vez haya sido el protector estomacal, el haber encontrado una barrita (GREEN TEA de Multipower) que me siente bien, y quizá también el hecho de no dar ese punto en el que a veces te da esos problemas estomacales.
Siento que voy a cumplir mi objetivo de volver a estar en el Top Ten, pero aun así aún no me puedo rendir. Por detrás viene la décima (Caitlin Snow) muy fuerte. Quedan solo 7km, pero con el palizón que llevas encima, estos últimos kilómetros suelen hacerse eternos. Me animan y me dicen que aguante, que si llego al centro de Kona ya es todo cuesta abajo y está hecho. Pero es ahí, cuesta abajo, cuando me pasa Caitlin, con un ritmo de piernas que hace imposible que pueda responder... Es el último km y decido disfrutarlo como nunca, chocando la palma con Lexi que me espera donde siempre, y con todo el público que me encuentro y que no para de animar, como Shawn de Avia, o Fernanda Keller. Así cruzo la meta con una amplia sonrisa en mi cara de auténtica satisfacción, de orgullo por haber dado lo mejor de mí y así haber conseguido por cuarto año consecutivo subirme al podium, Top ten!!
Recuerdo que el año pasado se sorprendió mucha gente de la alegría con la que celebré mi cuarto puesto, y ahora parecido con mi décimo...No se cómo explicarlo; no se trata solo del puesto. Hay veces que quedas segunda o tercera y no estás tan satisfecha porque sientes que no las dado todo, o que se te ha escapado mejor puesto por algún fallo.
Sin embargo, cuando te has puesto un objetivo difícil pero real para el momento en que te encuentras y lo logras, sea cual sea el puesto, en mi caso lo celebro como una victoria. Y así es como lo he sentido estos últimos años en Hawaii.
Hay tanta gente a la que debo dar las gracias... Está claro que el trabajo lo he hecho yo, pero creo que la suma de pequeños detalles y aportaciones, me han ayudado mucho a conseguir este décimo puesto. A todos ellos, GRACIAS! Al igual que a toda mi familia y amigos que han confiado en mi hasta el final.
Ahora a intentar recuperarme del todo y a pensar un poco en el futuro.